TE ENTIENDO, LO COMPRENDO PERO NO LO ACEPTO

Leer más

TE ENTIENDO, LO COMPRENDO PERO NO LO ACEPTO

Creado por Bossous Bossous el 20-10-2019 10:09

Decepcionado contigo al ver como determinadas personas te han fallado una y otra vez a pesar de haber sido compresivo y empático con ellas, suele ocurrir. Le diste más de una oportunidad porque comprendías las razones que la empujaban a actuar de ese modo contigo, pero aún así, te falló de nuevo y tú se lo permitiste. 


Tienes un don, sí, el don de empatizar y comprender los motivos por los que los demás actúan de determinado modo y, además, tienes un corazón grande, así que, ¿cómo no hacerlo con alguien que te importa? 


Cientos de casos, miles de ejemplos: desde aquellas amistades o familiares que te la juegan en muchas ocasiones, pero siempre acabas perdonándolos y restándole importancia porque “sabes como son, no lo hacen con maldad”. 


Común también las clásicas relaciones en las que dos personas comienzan a quedar, uno con intenciones de formar algo serio y la otra con intenciones…más carnales. A pesar de que la primera le ha avisado tres veces de que esta clase de relación ha terminado, “no es un objeto para ser usado y ya”, vuelve a caer una y otra vez porque comprende a la otra persona: acaba de salir de una relación y no está preparada aún para otra o simplemente, lleva muchos años en la soltería y le cuesta comenzar algo serio de nuevo.


Estos son solo dos ejemplos, pero en definitiva, de nuevo la persona sensible, comprensiva y capaz de ponerse en la piel del otro acaba sufriendo y, peor aún, sintiéndose mal consigo mientras el egotista y egocéntrico sale de rositas


Si esto te ha ocurrido posiblemente hayas pensando como en los casos anteriores, que no es justo. Siento decirte que sí lo es. Eso es exactamente es lo que tú has permitido. Puede que resulte algo agrio lo que estoy apunto de decir, pero es la realidad: este tipo de personas egocéntricas, errantes y egoístas suelen recurrir una y otra vez a ti porque te has convertido en la opción fácil para ellos, no porque te quieran mucho o tengan una especial relación contigo. Eres la opción más asequible para que estas personas consigan lo que necesitan, punto.  


¿POR QUÉ OCURRE ESTO?


Si eres empático, comprensivo y benevolente, ¿cómo es posible que siempre te ocurra esto, tú que actúas por el bien del prójimo? Porque tener buenas intenciones no es suficiente. Tus decisiones y acciones determinan lo que acontece en tu vida y, en este caso, confundes entender y comprender con aceptar. Deja que te explique algo mejor.


1.Entender: este verbo refleja la capacidad de una persona para percibir con claridad un mensaje, una idea. Es decir, tener la capacidad intelectual y lingüística para recibir el mensaje de otra persona y entender su significado. Por ejemplo: entiendes lo que pide tu hermano cuando te pregunta la hora.


2.Comprender: en este caso no se trata únicamente de ser capaz de percibir y entender un mensaje, además se trata de considerar, empatizar y percibir las razones que llevan a la persona a realizar determinadas acciones. Eres capaz porque alguna vez tú pasaste por lo mismo o simplemente porque ves más allá. 


Por ejemplo: comprendes que tu hermano te pregunte la hora empleando malos modos ya que percibes que ha tenido un mal día en la oficina. A ti te ha pasado alguna vez y sabes el modo en el que puede afectar.


3.Aceptar: aprobar, permitir, admitir y tolerar determinados comportamientos a alguien.Puedes preguntarte "¿cómo voy a tolerar algo que va en contra de mi persona?" Perfecto, no lo hagas, pero demuéstralo con hechos, no con palabras. Cueste lo que cueste, ahí está la clave. 


En otras palabras, de nada vale decirle a esa persona que no estás dispuesto a aguantar más algo así si con tus oportunidades estás comunicándole lo contrario (que estás conforme con el modo en el que te trata, conforme con su conducta… lo cual le invitará a repetirlo de nuevo). 


Puede que pienses “te equivocas Bernard, ¡claro que no lo permito, ya le he repetido treinta veces que no se lo permito ni una sola vez más”, pero como ya explicamos en el artículo anterior, los mensajes verbales constituyen únicamente el 7% del mensaje, el 97% restante corresponde al modo en el que te expresas, tu lenguaje corporal y sobre todo, tus acciones. Si con actos le estás diciendo SÍ, las palabras se las lleva el viento.



¿CÓMO SOLUCIONARLO?



Para dar un giro de 180 grados a esta tendencia, te invito a interiorizar y desarrollar las siguientes acciones:


1º Comprender no es aceptar. El problema se encuentra en la distancia que existe entre los términos comprender y aceptar, pasada por alto normalmente. Popularmente se considera que comprender la razón que lleva a una persona a actuar de un modo indeseable conduce a aceptarlo, como si de algún tipo de pacto u obligación moral se tratase. Tener la habilidad, el don de leer lo que ocurre dentro de la cabeza de otra persona NO conduce de ningún modo a aceptarlo. No solo es un error, es un suicidio emocional.


2º Marca tus líneas rojas. El punto anterior es vital sin duda alguna, pero antes debes definir bien tus líneas rojas. Hablo de marcar a fuego tus limites, aquellos que nadie bajo ningún concepto puede rebasar (ni siquiera tu pareja, padres o hijos) ya que son los pilares que fundamentan tu ser y tu bienestar (tus valores, el amor propio, tus fundamentos…). 


De absolutamente nada vale querer aportar a los demás sino estás equilibrado y en paz en primera instancia. Desgraciadamente, esta parte de la película no nos la proyectaron en nuestra infancia y, hoy en día queda oculta para la gran mayoría. Es necesario establecer estas líneas rojas porque de lo contrario, aunque seas capaz de responder rotunda y negativamente a la pregunta “¿acepto lo que me acaba de hacer esta persona?”, cederás tarde o temprano:


A continuación te propongo una actividad que puede ayudarte a identificar tus líneas rojas en caso de no tener una idea clara. 


  • Traza en una hoja de papel un círculo mediano. Dentro de él escribe cinco palabras que consideras afines a tu forma de ser, sentir y pensar, algo así como si respondieses a la siguiente frase: “yo, si tuviese que definirme en cinco palabras serían:”
  • Justo al lado opuesto de cada palabra escrita, en la zona exterior del círculo, escribe el antónimo correspondiente. Por ejemplo, si has escrito que eres honesto, deberías escribir justo al lado, en la parte exterior del círculo, un antónimo, por ejemplo: falso.
  • Finalmente, junto a los antónimos escritos en la parte externa del círculo escribe tres acciones que deriven de él que comiencen con “No acepto…”. Siguiendo con el ejemplo del punto anterior, si escribiste falso como antónimo de honesto, las tres acciones tienen que ver con ser falso. Estos podrían ser algunos ejemplos: “No acepto ni una sola mentira”, “No acepto personas que sean o parezcan falsas” y “No acepto ser falso con nadie por caer bien”.


Una vez escritas las quince frases, tendrás un idea sólida del tipo de conducta que no te hace bien en absoluto. Conductas, actitudes… energías en definitiva que lo único que hacen en tu día a día es restarte. De ellas y de los sujetos que las realizan te aconsejo alejarte, expresar tu desacuerdo o/ malestar e incluso enfrentarte si es necesario.


3º Impón tus líneas rojas sobre a las opiniones de los demás. Aunque parezca un tópico, posiblemente sea una de las acciones más difíciles de llevar a cabo: anteponer tus lineas rojas al ojo crítico de los demás (en acción, no en palabra) porque de lo contrario, estarías priorizando lo que otros opinen sobre ti a tus propios principios y valores.


Lo que opinen o juzguen los demás está insertado en nuestro subconsciente de un modo inapreciable y letal. Nadie en absoluto se libra de ello, aunque sí puede afectar en mayor o menor grado.


Actuar con los límites claramente marcados con casi total probabilidad te conducirá a ser tildado en muchas ocasiones de rudo, directo, estúpido, sin escrúpulos, déspota o prepotente. ¡Claro! Ya sabes, como explico en uno de los capítulos del libro publicado recientemente “lo que no te contaron sobre ti”, “cuando los demás no tienen poder sobre ti, sobre tu cambio, los asustas e intentan manipularte para hacerte dudar, porque de lo contrario acabas siendo el fiel reflejo de su incapacidad para evolucionar…”



EN DEFINITIVA


Entiende, comprende, pero no aceptes aquello que no te haga bien, aquello que vaya en contra de tu esencia, si para ello tienes que perderte en el proceso de valorar las razones del otro, los juicios de otros y mucho menos, si has de limitar tu crecimiento por el miedo que infundas en otros.


Contacta con Youmprove

Si deseas obtener más información, resolver alguna duda o simplemente compartir tu caso, hazlo de modo sencillo y sin compromiso, mediante whatsapp, llamada telefónica o rellenando el siguiente formulario.

(+34) 622 656 754