SI VES EL CÉSPED DEL VECINO DEMASIADO VERDE, ES PORQUE ES FALSO

SI VES EL CÉSPED DEL VECINO DEMASIADO VERDE, ES PORQUE ES FALSO

Edición: Ángela Morgollón



Es curioso. Acaba de terminar el periodo de vacaciones y sigo sin albergar esa sensación de plenitud que debería, es como si me hubiese faltado algo. Me considero un afortunado ya que disfruto de un período bastante largo de vacaciones, tampoco puedo quejarme en absoluto por el modo en el que las disfruto. 


Aun así, sigo sin sentir que he disfrutado plenamente el verano como debería. Atiende.


Inquieto por la curiosidad, o tal vez por terco, persisto en la búsqueda de la razón. Repaso fotos y recuerdos de los viajes o actividades que he llevado a cabo, pero nada, no las consigo encontrar tan excitantes como se supone que deberían lucir. No al menos como aparecen en las fotos de los demás. 


Y es que, revise la red social que revise me sigue pareciendo que por muy espectacular, vibrante o atractivo que sea mi plan, nunca llega al nivel de los demás. El tipo de vida que supuestamente debe hacerte feliz. 


No obstante, ya sabes, más sabe el diablo por viejo que por diablo, así que me empeñé en encontrar el porqué de esta sensación. Tras barajar varias hipótesis la obtuve y, sabes qué, era más sencilla de lo que pensaba. Simple:


Cuando vemos el césped del vecino demasiado verde, es por que es falso.


Cuanto más amplias son las sonrisas, más largas son las descripciones bajo las fotografías o mayor el número de selfies, más burda es la calidad del césped.


La intención no es poner el foco de la crítica sobre las personas que se encuentran en aquella parte del vallado donde luce el bonito y estandarizado tapiz verde (recomiendo ver el primer episodio de la tercera temporada de la serie Black Mirror, "caída en picado"). De hecho, son a ellos y ellas a los que recomendaría leer este artículo. La razón principal por la que acaban repitiendo este patrón continuamente con facilidad es debido a la rapidez con la que se obtiene recompensa. 


Lo superficial, lo inmediato, lo simple y sencillo posibilita obtener gratitud, placer o felicidad a la velocidad de la luz. Como cuando compras algo de oferta que realmente no te hace falta. Con la misma velocidad con la que llega se marchita. Y lo que es aun peor, además de ser siempre insuficiente, es altamente adictivo. 


Yo estuve en aquel lado de la valla tiempo atrás. Esa clase de césped no respira, no atrae insectos, no se marchita, no necesita cuidados ni se marchita. No hay vida. Todo lo bello y auténtico debe ser cambiante, debe evolucionar, debe ser imperfecto. No hay nada que merezca la pena en ese lado, créeme.



EN EL OTRO LADO DE LA VALLA.


En el otro lado de la valla te encuentras tú, nos encontramos nosotros, ese grupo de inadaptados, buscadores, inconformistas y rebeldes. Nuestro césped no se muestra tan verde, brillante o perfecto, estamos en proceso de plantación, no podemos demorarnos para hacer que luzca bien, no de momento. Obtener césped natural requiere cometer errores y aciertos, probar y probar hasta dar con la clave. En definitiva, requiere tiempo y esfuerzo para hacerlo crecer, mantenerlo vivo y lleno de vida, como nosotros.


A partir de ahora, cuando veas el césped al otro lado de la valla, no pierdas un segundo en compararte con él, estás demasiado ocupado/a cuidando tu césped natural. De hecho, deberías tener los ojos bien abiertos, no confundas el círculo de gente popular con el círculo de ganadores (entendiendo ganadores como personas realmente felices).



ENTONCES ¿POR QUÉ SOLEMOS HUIR DEL CAMINO DE LA AUTENTICIDAD?


Dicho de otro modo, ¿por qué evitamos desarrollarnos y trabajarnos a pesar de ser conscientes que es el camino correcto y el único posible?


Te lo explicaré con una pequeña metáfora. Ya hablamos no hace mucho sobre la capacidad que poseen los camellos y dromedarios para almacenar asombrosas cantidades de agua para afrontar arduos trayectos en el desierto. De lo que no hablamos fue del porqué camellos y dromedarios salvajes pasan tanto tiempo en un lugar tan inhóspito como el desierto.


Hace mucho tiempo leí que estos animales albergan sensaciones casi místicas durante estos largos trayectos. Adoran perpetuar de por vida su transcurrir por el desierto mientras otean el horizonte. 


Sin embargo, no creas que es la magia que alberga caminar bajo un manto de estrellas lo que les apasiona. Les apasiona pasar semanas, incluso meses en el desierto ya que les hace sentir casi inmortales, ilimitados, los más grandes y poderosos sobre la faz de la tierra. Nadie ni nada pueden hacerles sombra. No existe árbol o vegetación que pueda competir en altura con ellos. No existe insecto o animal que resulte la más mínima amenaza. Ni si quiera las más altas dunas son significantes para ellos, las transitan sin el más mínimo esfuerzo.


Sin embargo, el panorama cambia tan pronto como vislumbran montañas en el horizonte. Justo en ese momento su paso aminora y deciden dar la vuelta. Desde lo lejos las montañas parecen minúsculas, como todo lo que encuentran sobre la arena a su paso, no obstante, si se acercaran a ellas, su sensación de importancia, magnificencia y poderío mengua a cada paso que dan. Deciden dar la vuelta de inmediato para deambular de nuevo por las caminos ya transitados.


Ya son adictos a esta falsa e inflamable sensación de grandeza, no pueden renunciar a ella, ¿qué sería de ellos ?


Estos camellos, dromedarios o el tipo de personas al otro lado de la valla, prefieren eludir la realidad. Prefieren evitar el precio resultante de ser auténtico, real y feliz. 


¿QUÉ HAY DE NOSOTROS?


Nosotros seguimos en este lado de la valla, con nuestro césped bajo los pies, posiblemente con algunas zonas más frondosas que otras, algunas secas o carcomidas por más insectos de la cuenta, sí, pero naturales. 


Nosotros somos incombustibles, estamos preparados/as dispuestos/as a cruzar las montañas sea cual sea el precio a pagar. No nos conformamos con peores vistas que las que ofrece la cima de la montaña. Llueva, truene o nos abrase el sol, somos incombustibles, somos reales.



Comienzas el curso escolar, periodo laboral o proyecto vital que tienes entre manos, prepara tus mejores herramientas y ármate de la mejor actitud para mejorar aún más tu césped porque no será sencillo. Nadie dijo que lo fuese.


Aquí sigues, aquí seguimos y, allí, a tu alrededor siguen aquellos quienes sin darte cuenta son inspirados por ti, por tu coraje. Incluso aunque pretendan aparentar que no te ven, lo hacen, créeme y son tremendamente afortunados de tenerte cerca.




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Comentarios (2)

Enhorabuena por el post amigo. Hace vivenciar fielmente escenarios que tenemos al lado. Abrazo.

Respuesta a Francisco Izquierdo

Gracias Francisco!!!!! Por tus palabras y por seguirnos siempre

Respuesta a Francisco Izquierdo

Gracias a ti amigo por tus palabras de ánimo

Siempre digo que nadie sabe las goteras de su casa sino el que vive en ella. A vecs creemos que la vida de otros es mejor que la nuestra y anhelamos tener una igual o siquiera parecida sobre todo porque vemos lo material, lo tangible, sin embargo la mayoría de esas mismas personas anhelan a su vez la vida de otros en especial por lo intangible como el amor, la paz interior, la capacidad de dar y recibir, la solidaridad, entre otras... A veces pienso e imagino que lo tengo todo en absoluto, lo tangible y lo intangible y me pregunto: Entonces qué motivación podría tener en la vida...?

Respuesta a Sayhomara Castro

Gracias por el comentario Sayhomara. Normalmente nos fijamos en lo tangible y material de los demás ya que es considerado globalmente por la sociedad como señal de éxito y felicidad. No lo es, pero es aceptado por todos como tal. En días de duda e incertidumbre sobre nuestro camino, tendemos a buscar la seguridad que nos falta en lo material, lo físico, lo fácil , humo. Si eres capaz de apreciar todo lo que procede de tu interior, entonces eres muy afortunada, estás en la senda de la felicidad sin duda.