NO SÉ ESTAR SOLO/A

NO SÉ ESTAR SOLO/A

(Carta para un soltero II)

Texto editado por: Ángela Morgollón


Sería absurdo hacerte creer en un solo artículo que hallarás la solución a un problema que podría llevarte años conseguir: no saber estar solo.


Pero sí puedes dar ahora el primer paso firme e irreversible hacia la verdadera solución. Este paso comienza entendiendo cómo funciona tu mente y la razón por la que siempre acabas en el mismo punto. 


Manos a la obra.



Miedo a la soledad desde la infancia


El ser humano configura el cerebro desde el nacimiento en base a categorías externas, es decir, desde pequeños, aprendemos qué está bien y qué está mal, qué es propio de un chico y qué es propio de una chica, etcétera. Cuando vemos un atardecer, acudimos a la gama de colores que aprendimos del entorno como referencia para describirlo de un modo rápido “El atardecer es naranja”, “es rojo”, “está entre naranja y rosa”, no pasamos a describirlo detalle por detalle como “observo ligeramente un naranja aterciopelado por el noroeste y una mezcla de matices cálidos en el sureste…”


¿Por qué hacemos eso?, porque es el modo en el que el humano hace más sencilla y rápida la obtención de información y así le facilita la supervivencia en sus primeros años de vida. Cuando no recurrimos a este mecanismo automático e inconsciente, entramos en crisis de supervivencia, desorientación, al igual que cuando no sabes estar solo.


Dependiendo del perfil de tus padres, país, nivel socioeconómico, cultura y religión que predomine en tu contexto, tendrás cierta tendencia a seguir unas categorías u otras. El problema llega cuando lo que fue un mecanismo de supervivencia se ha vuelto un hábito en la actualidad, haciendo de ti un auténtico drogadicto. La única diferencia es que en lugar de ser adicto a drogas, eres adicto a la aprobación de los demás, a encajar en los moldes del gran grupo.


Está claro a estas alturas que de un modo u otro te has vuelto dependiente emocional a las categorías de otros. Desde las decisiones más sencillas hasta el trabajo que desempeñas, todo está condicionado por lo que te rodea.


Qué hacen tus vecinos, el estado laboral en el que se encuentran tus ex compañeros de estudios, el nivel de estrés general entre aquellos que conoces y, por supuesto, cómo no, si tienen pareja o no la mayoría de tus iguales en una etapa determinada de la vida, acaban determinando tu estado bienestar


¿Por qué no sabes estar solo/a?


Porque te volviste drogadicto emocional en busca del chute diario de aprobación, autoestima y, por supuesto, el plato especial de la casa: cumplir las expectativas que las referencias de nuestro alrededor nos marca. 


Una carrera a contrarreloj por estar en paz contigo, en tu interior, pero en lugar de hurgar en él, localizas toda la atención e ilusión en lo que ocurre en el exterior, un auténtico suicidio. 


Y ahí los ves, cientos de parejas (no todas) que cumplen con todos los cánones del exterior en formato y tiempo, pero en el interior, vacíos, secos, mustios. Hace mucho que no se riegan a sí mismos por miedo a estar solos, por la comodidad que aporta estar con alguien. Sin embargo, he aquí tú, con la posibilidad de nutrirte y crecer fuerte desde el interior, tienes tiempo, fuerzas y vida para hacerlo, pero pierdes todas estas facilidades volviendo a repetir lo que aprendiste de pequeño, seguir categorías y referencias… el mundo del revés. 


La respuesta a por qué no sabes estar solo o sola es sencilla: 


  • 1. Porque aprendiste a depender del exterior para sentirte en paz con tu interior y, para eso, necesitas cumplir con los cánones. 


  • 2. Porque es innegable que tener una pareja adecuada, una unión competente basada en el amor ayuda y llena mucho, incluso ayuda a encajar con los esquemas y a sentirte acompañado. Y es más fácil en muchos aspectos estar en pareja que solo. Obvio.


  • 3. Tener pareja te exime del dolor que pueda causar estar solo.



¿Cómo cambiar la situación?


  • 1. Reconócelo en tu alrededor.


Resulta irónico escuchar una y otra vez a personas afirmar que eligen estar solos mientras se quejan de lo mal que está el panorama. Muestran continuamente descontento por lo difícil que resulta encajar con alguien, mientras los observas actuando a la desesperada, a la carrera. Ahí los ves revisando el cronómetro para cerciorarse del tiempo que les queda para estar dentro de lo “normal”, mientras hallan cierto consuelo al ver muchos de sus amigos solteros también porque mal de muchos consuelo de tontos.


¿Y entonces qué? Más horas en el gym, más horas en apps para ligar, mientras se engañan a sí mismos diciendo “A ver, yo las uso para entretenerme, nada más”. Más y más horas en garitos de moda, más y más horas dedicando tiempo al exterior, una y otra vez, como cuando éramos pequeños, todo desde y para el exterior, cuando lo que buscan se encuentra en el interior. ¡Ah claro! lo olvidaba, pero hacerlo bien cuesta mucho, así que vuelta a lo fácil, vuelta al exterior y lo superficial.



Puedes ir cuanto quieras al gym, puedes beber agua y tomar vitaminas o suplementos, pero si no tratas con aquello que no acaba de fluir en tu corazón y mente, no serás saludable ni para ti ni para otros.



Tantas y tantas personas ignorándose y evitando aguantarse a sí mismos y sin embargo, dispuestos a aguantar a los demás, ¡es de locos!. Aún no han aprendido que tarde o temprano acaban consumiendo personas en lugar de relacionarse con ellas, y eso querido/a amigo/a, eso consume el alma.


Siguen esperando enamorarse por arte de magia, un milagro que haga todo el trabajo por ellos, como aquellos que hacen lo mismo todos los días, con la misma gente, con los mismos horarios y esperan que su vida cambie gracias a la lotería. Es fácil y gratis engañarse, hemos de reconocerlo.



  • 2. Reconócelo en ti.


Estás a solas y sufres, temes a veces, es natural. Te sorprendes dibujando en la mente historias que no existen con alguien que acabas de conocer o que ni si quiera existe, reconócelo. A veces te sorprendes en un solo mes fantaseando y deseando llegar a algo más con cinco o seis personas distintas. ¿Por qué te ocurre esto? Porque estamos acostumbrados desde pequeños a necesitar la referencia de otros, a no querer sufrir, a no estar solos, a sentirnos seguros bajo el cuidado y compañía de otros.


Claro que soñar es maravilloso, claro que no hay que perderla ilusión, jamás. Pero también hemos de mantener los pies en la tierra, sería incongruente esperar  encontrar a un chico o chica coherente, maduro/a y con los pies en la tierra cuando tú no lo eres. 


Lo que no acabamos de entender es que las circunstancias y personas que acuden a nuestras vidas son resultado de la energía y vibraciones que desprendemos.



  • 3. Píllate infraganti. 


No es tarea fácil en absoluto, pero es cierto que en cualquier proceso de cambio cognitivo y psicológico, darse cuenta de lo que te ocurre puede considerarse como haber hallado el cincuenta por ciento de la solución. Así que, quiero regalarte una actividad que te permita localizar cómo y con qué frecuencia tiende a manifestarse en ti el miedo a estar solo. De esta forma, conseguirás haber solucionado al menos la mitad de tu problema.


Copia esta simple tabla en una hoja de papel y complétala durante una semana, puedes descargarla AQUÍ. Te aseguro que el hecho de registrar, comprender e interiorizar cómo tu mente actúa respecto a no saber estar solo te permitirá dar un paso de gigante. No dudes en compartir tu experiencia conmigo por email o comentando el artículo si te apetece, sería estupendo. 




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