QUIERO PERO NO PUEDO

QUIERO PERO NO PUEDO

QUIERO PERO NO PUEDO


CÓMO ACABAR CON LOS QUIERO Y NO PUEDO.

Texto editado por Ángela Morgollón 

 

“Quiero y no puedo, me gustaría pero no tengo tiempo, me encantaría pero… ” Deja que acabe yo la frase por ti, pero no puedes.

Cuántas veces hemos hablado mi amigo Alex y yo sobre este tema. Se trata de un argumento grabado a fuego en la mente que sueles escuchar en los demás y, que a la larga tú también usas sin darte cuenta.

Hemos heredado esa frase de nuestro contexto así como heredamos frases hechas, costumbres… el problema es que en este caso, el no puedo ha sido normalizado.

Te planteas cualquier objetivo que deseas alcanzar y cuando comienzas a encontrar ciertas dificultades, tras intentarlo una o dos veces, llegas a la conclusión: no puedes.

No puedes y ya está. ¿Y ya está, de verdad? Seguramente no te hayas planteado jamás tus circunstancias del siguiente modo pero, ¿por qué no hacerlo desde ahora?

 

Es sencillo, sincero y directo: deja de decir que no puedes hacer algo. Deja de decir que de verdad deseas conseguir o hacer algo pero no puedes. Sé honesto: NO ES TU PRIORIDAD.

Lo lógico es que no puedas alcanzar todo lo que quieres en tu vida. Obvio. ¿O quizá sí? Replanteemos la última frase.

Lo lógico es que no puedas alcanzar todo lo que quieres en tu vida, pero sí al menos aquello que sea una total y absoluta prioridad para ti,punto. No le des más vueltas, es así de sencillo.

CÓMO CAMBIAR LOS “NO PUEDO”

  1. ACEPTACIÓN.

No dejes nunca de tratarte bien, no dejes nunca de dirigirte y comunicarte contigo correctamente, con amor. Pero por favor, deja de una vez de ser condescendiente con tu persona, nadie te va a reconocer méritos ni esfuerzo por lamentarte o excusarte una y otra vez.

Tampoco se trata de ser intransigente contigo, en absoluto, pero sé claro de una vez. Ya es hora que llames las cosas por su nombre:

DEJA DE DECIR QUE NO PUEDES, SIMPLEMENTE LLÁMALO POR SU NOMBRE: NO ES TU PRIORIDAD.

No puedo tener el cuerpo que me gustaría porque no tengo tiempo. Mejor dicho, no es tu prioridad tener ese cuerpo frente al resto de actividades de tu vida. Puedes, pero no es tu prioridad.

Me encantaría poder dedicarle más tiempo a mi pareja pero con tanto trabajo me es imposible. Puedes, pero tu pareja no es tu prioridad. Es fácil esconder la realidad bajo excusas socialmente aceptadas.

Acéptalo.

No es cuestión de tiempo, no es cuestión de dinero, trabajo, pareja, fuerzas, la situación económica o la crisis… no es tu prioridad y ya está.

Y lo que aun es peor, deja de engañarte aceptando los “no puedo” de los demás. Aceptar que alguien está demasiado ocupado para quedar con nosotros es menos doloroso e incisivo para nuestro ego que aceptar que no somos su prioridad. Puedes aceptar sus “no puedo”, ¡claro!, puedes vivir embadurnando la realidad de terciopelo y flores, pero ésta no cambia, no eres su prioridad.

 

  2. PLANTEAMIENTO.

Para comenzar a dejar de decir NO PUEDO : bien porque aceptes que no es tu prioridad o por el contrario, porque sí estás convencido de que si lo es, será recomendable que comiences haciendo el siguiente planteamiento.

Solicita una cita a solas con la única persona que te impide lograr lo que quieres: tú. Prepara una buena taza de té o café, toma una hoja de papel y bolígrafo.

  • Define cual tu sueño, deseo u objetivo.
  • A continuación, calcula y anota todo lo que ello conlleva, el coste: horas, años, dinero, pérdida de amistades, hogar, tiempo, horas de sueño…

Por ejemplo, si tu deseo es formar parte del cuerpo nacional de policía, deberías hacer un planteamiento similar al siguiente:

 

  El coste de mi sueño asciende a:

  Seis años de estudio como media para acceder a una plaza.

  Más otros seis de méritos para acceder a mi lugar de residencia. 12 años de estudios en total.

  En estos años dedicar una media de cinco o seis horas de estudio al día.

  Dos horas al día de entrenamiento físico.

Cuatro horas mínimo al día trabajando a tiempo parcial para costear tus gastos básicos.

  Abstenerse de gastos para salir a comer u otros.

  Reducir en un setenta por ciento el ocio y las relaciones sociales.

  Mermar en cierto grado la vida de pareja.

  Y un largo etcétera.

NO SE TE OLVIDE ANOTAR EN LETRAS MAYÚSCULAS LA POSIBILIDAD DE AUN ASÍ,

AUN PAGANDO EL COSTE, NO CONSEGUIR EL OBJETIVO.

 

Recoge todo ese coste planteado y sitúalo en un lado de la balanza. Sitúa en el otro lado tu sueño u objetivo. Este planteamiento es aplicable a cualquier objetivo, desde perder unos kilos hasta crear un imperio empresarial.

 

 3. TOMA LA DECISIÓN: CIENTO VEINTE O FLUYE.

El siguiente paso es sencillo, rápido y conciso. No hay concesiones ni palabras bonitas. Es o no es. En solo tres segundos tendrás la respuesta ( puedes leer el artículo cómo tomar decisiones para ayudarte a tomar decisiones sin titubear, solo en tres segundos, haz click aquí)

Una vez aceptada la realidad y realizado el planteamiento, es hora de calibrar la balanza. En solo tres segundos eres capaz de saber si de verdad lo deseas o no.

En este caso encontrarás dos opciones:

1- Si sientes que no compensa, que el peso de las contrariedades es superior al objetivo a conseguir, simplemente acéptalo y fluye. No se trata de poner el dedo índice sobre ti como acusación por no ser capaz de asumir el coste a pagar. Simplemente no te motiva lo suficiente como para que sea tu prioridad. Simple.

Claro que eres capaz, eres capaz de mover montañas de su lugar si fuese tu prioridad, y lo sabes. Pero en este caso simplemente no es tu prioridad.

No significa nada no acabar un proyecto, no alcanzar un objetivo si no es tu prioridad, todo lo contrario. Ello te aportará sincronización, paz y fluidez a la hora de llevarte contigo mismo.

No significa tampoco nada si tú no eres la prioridad para otra persona, acéptalo e intégralo en tu vida. No es su obligación, ni nos lo deben. De hecho, sería lo más lógico no ser la prioridad de más de una o dos personas. De hecho, deberías apreciar ser la prioridad para esas dos personas, una bendición. Cuídalo como el mayor tesoro que pudieses tener jamás.

2- Sin embargo, si a pesar de todas las contrariedades puestas en un lado de la balanza el deseo hace que casi no sientas el peso, si aun así sientes emoción y fuerza por hacerte con ello, es simple. Dedícale cada segundo de tu día, dedícate en cuerpo y alma al ciento veinte por cien en conseguirlo.

En el momento que has tomado esta decisión, ya es tuyo aunque no lo sepas. Solo queda encontrar el modo, pero ya es tuyo.

Decídete y sé claro contigo de una vez: identifica tus prioridades, traza un plan y enfócate en él.

Lo único que acaba separàndote de tus objetivos son las historias que residen en tu cabeza.

 

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