QUIERO CAMBIAR MI VIDA Y NO SÉ CÓMO

QUIERO CAMBIAR MI VIDA Y NO SÉ CÓMO

QUIERO CAMBIAR MI VIDA. NO ME GUSTA ASÍ.


“Quiero cambiar mi vida” Esta es una frase muy repetida por multitud de personas a diario. Es normal que sintamos la necesidad de cambiar si nos sentimos atrapados o no nos sentimos realizados de alguna manera. Tenemos el derecho de admitir que no nos gusta la vida que llevamos en nuestro día a día. Tenemos derecho a no estar contentos con ella.

¿Pero qué se puede hacer? Podríamos comenzar con un ejemplo.

Todo el mundo en mayor o menor medida tiene algún tipo de letra o pago a plazos, hoy en día es un factor bastante común: una vivienda, un vehículo, un teléfono móvil, un televisor o hasta el pago de las vacaciones. Incluso hacemos bromas sobre la cantidad de letras que poseemos:

“Tengo más letras que el abecedario.”

Resulta gracioso o al menos desenfadado, admitámoslo, no está mal. Una forma simpática y menos pesada de llevar la situación y responsabilidad que supone. El problema es que quizás no resulta tan gracioso cuando cambiamos la palabra abecedario por sueños por cumplir:

“Tengo más letras que sueños por cumplir.”

En el artículo no intento criticar el pago a plazos o el uso de hipotecas, lo empleo como un ejemplo representativo de las responsabilidades del día a día que acaban delimitando tu camino. Mucho más de lo que podrías pensar. Únicamente intento llamar tu atención sobre el estilo de vida que llevas y, si éste es el resultado de tu propia elección o no. ¿Están realmente tus pasos encaminados hacia tus sueños o simplemente olvidaste que hubo un día en el que incluso soñabas? ¿Tienes un plan para conseguir la vida que quieres o te repites continuamente frases del tipo “quiero cambiar mi vida”, “esta vida es una mierda”…?

Sin darte cuenta llega ese día en el que sin saber el porqué, tu energía y alegría no se asemeja a la que desprendías años atrás. El ochenta por ciento de tu atención y esfuerzo se dirige ahora a cumplir con obligaciones: trabajo, casa, preocuparte por pagar recibos, tus familiares, trabajo y repite la rueda. Y no olvides por supuesto tu plato fuerte, la especialidad de la casa, preocuparse como forma de vida por llegar a fin de mes, preocuparse por que no te despidan del trabajo, preocuparse.

Se trata de una etapa no tan divertida. Más bien seria, responsable, dura y agotadora… “pero la vida de un adulto es así”. Te conciencias y asimilas que dicha forma de vivir es inherente a la vida adulta. Que esos sueños que tenías eran propios de la niñez o adolescencia.

¡Vamos! Todo el mundo hace prácticamente lo mismo, será porque es lo más coherente. Las reglas del juego.

Esto lo repites como si se tratase de un mantra el cual uno ha de memorizar para no escuchar lo que en las profundidades de tu ser se halla. De hecho, ya ni si quiera escuchas nada. No obstante, aunque el noventa por ciento de la población haga lo mismo no significa que las reglas del juego tengan que ser esas para ti. Ya sabes el dicho, si los demás si te tiran de un puente, ¿te tirarías?

En resumen y con sinceridad, puede que tu vida no se asemeje a lo que un día pensaste que sería. Y lo que es peor, no sabrías adivinar cual fue el día en el que tu vida se alejó de la dirección que tus sueños marcaban.

 

¿POR QUÉ NO ME GUSTA MI VIDA?

Llamémosla Sofía, treinta y un años. Es una de esas personas que irradia alegría, despreocupación, energía y buen feeling. Amigable, exitosa en las relaciones íntimas y sentimentales. Le gusta viajar y empaparse de nuevas culturas. Trabaja en una tienda de ropa como dependiente, perteneciente a una popular cadena internacional. Es muy creativa y le encanta aplicarlo a su profesión, diseñadora. Sin duda le encantaría poder desarrollarse personal y profesionalmente en los Estados Unidos creando su propia línea de ropa y, por qué no, poder un día presentar su trabajo en las mejores pasarelas. ¿Por qué no lo hace?

Claro y conciso: Las personas no eligen su futuro. Eligen sus hábitos o decisiones y éstos acaban eligiendo su futuro.

 

1. SI NO ELIGES TUS HÁBITOS LAS SITUACIONES ELIGEN POR TI.

Nadie le dijo a sus 18 años que comprarse un coche de 20.000 euros obteniendo un sueldo de novecientos cincuenta euros mensuales no era muy buena idea. El hábito o decisión no lo eligió ella en este caso, estaba establecido por la sociedad y aceptada por todos como algo positivo e incluso inteligente, un movimiento lógico. No obstante, esta jugada le llevó a destinar el 26% de su sueldo durante 8 años a pagar dicha letra.

Nadie le dijo 8 años después, a sus veintiséis años tras terminar de pagar el coche, que eximirse de pagar la letra no implicaba obligatoriamente adquirir la responsabilidad de obtener otra, en este caso una hipoteca. Sonada es la cantinela de que comprarse una casa sale rentable y es inteligente. Más aun con esa edad. Y podría ser así o, puede que no (no vamos a entrar a valorarlo en este artículo). Dos años después, a sus veintiocho años aún debe pagar durante treinta años más una letra mensual de trescientos cincuenta euros. Si a esto le sumamos seguros de vida y hogar, más otros gastos, resulta que Sofía debe dirigir la mitad de su sueldo a pagar la vivienda durante prácticamente el resto de su vida.

A sus veintiocho años, dos años después de establecerse y acabar la obra de mejoras en su flamante vivienda y tras disfrutar la emoción de la novedad de esta, comienzan las sensaciones de estancamiento, de creatividad y la necesidad de algo nuevo. Sus sueños florecen una y otra vez en su ser, pero esta vez con mayor esplendor que nunca. La posibilidad de salir de su país para poder realizarse como persona y profesionalmente inunda su imaginación día a día. Su inconsciente no olvida la modista que un día soñó ser pero dejó aparcada.

Puede que pienses que ella es un caso aparte, nada que ver contigo. Puede que sus acciones o decisiones sean torpes o imprudentes a tu parecer, pero no te engañes, presenta una línea muy similar a la del noventa por ciento de personas en la actualidad.

¿Por qué?

Los hábitos decidieron como de pesadas se volvían sus cadenas, decisión tras decisión. Éstas acabaron eligiendo su futuro por ella.

Ya no pasa noches en vela pensando en patrones de diseño, tipos de telas, estampados y vínculos profesionales a establecer. Ahora son las letras a pagar, el miedo a perder el empleo o qué podría hacer para ser más feliz las que le hace pasar noches sin dormir. Empieza a sentir el atrapamiento y le surge la frase: “Quiero cambiar mi vida, no puedo más”

¿Que hay de ti? ¿Recuerdas aun cuál era ese sueño o tipo de vida que te producía cosquilleo en el estómago nada más de imaginarlo? ¿Sabes cuáles fueron aquellas decisiones que añadieron poco a poco peso a tus cadenas, sin saber como ello repercutiría y que hoy en día no te permitirían volar? Si te apetece, te invito a que le dediques unos minutos a pensar.

 

2. LAS ELECCIONES SUELEN ESTAR MAS CERCA DE LOS MIEDOS QUE DE LOS SUEÑOS.

Pasan tres años, hoy Sofía tiene treinta y un años, se plantea su vida. Posiblemente, la decisión que tome en el presente determine el camino de los años restantes por vivir.

¿Lo deja todo por ese sueño que abandonó o mantiene su hogar? ¿será mejor plantar raíces en el lugar de residencia? ¿qué tal formar una familia en un futuro próximo?

¿Será su miedo a fallar y a ser una insensata o será su sueño quien lidere la toma de decisiones?

Finalmente decide seguir el flujo del noventa por ciento de su contexto y decide proseguir el camino como hasta ahora. El miedo a tomar la decisión. Miedo a dejar todo lo construido hasta el momento, todo aquello que su entorno califica como normal y positivo. Miedo a no triunfar tal y como lo ve en las imágenes que su mente proyecta cuando sueña despierta, o simplemente el miedo a que su entorno tenga razón cuando le dicen que ella no es la apropiada para triunfar, que sólo son ilusiones.

Vista la situación, decide quedarse en su zona de confort y adaptar su sueño a las circunstancias que posee. Tal vez montar una boutique en su ciudad, con algunas innovaciones respecto al resto de tiendas de firmas independientes, no está del todo mal. Así poder conformarse y sentirse bien sin llegar a cometer la insensatez que rondaba su cabeza desde pequeña.

Tipografía y estilismo basado en las boutiques de la zonas de Bedford, Williamsburg o el Soho en New York. Uniforme de trabajo a la última y música trendy, un DJ en la misma sala… En un principio parece contentarse, la verdad que el concepto es bastante atractivo, pero a pesar de que su negocio funciona e ingresa lo suficiente, no puede contentarse por siempre. Al cabo de un año, dos, tal vez tres, aunque su nueva puesta en marcha funcione con éxito y fama, su interior vuelve a recordar que no eran esos sus sueños y le muestra la realidad sin disfrazar una vez más.

Puede que en tu caso no hubieses tomado las mismas decisiones que nuestra protagonista, pero si aún sigues leyendo esto es porque existen otras decisiones tomadas en el pasado que lastran tu futuro. También puede ser que el miedo te aleja de aquello que te encantaría conseguir y que hoy, simplemente se ha esfumado.

¿Que hay de ti? ¿Sabes cuáles son esos miedos que te alejan de tus sueños o del tipo de vida que te gustaría llevar? Si te apetece, te invito a que le dediques unos minutos a pensar.


no me gusta mi vida


¿CÓMO PUEDO HACER SI QUIERO CAMBIAR MI VIDA?


Bien, ya tengo claro que quiero cambiar mi vida pero, ¿estoy a tiempo de encaminar mi vida hacia mi sueño?

Un avión de pasajeros Boeing 747, el más conocido y usado para vuelos comerciales transcontinentales posee un peso cargado de pasajeros de unos 440.000 Kg y con capacidad de volar a una velocidad de 900 Km/h a unos 10 Kilómetros de altura durante 10.000 Kilómetros.

Si tus circunstancias personales o el miedo que acarreas en el presente te hacen pensar que es totalmente imposible que pudieses lograr tus sueños, recuerda lo que éste avión es capaz de hacer.

A continuación expondremos los principales pasos para tomar las riendas de tu vida hacia tus sueños y dar la vuelta a la situación que nubla la mente y anestesia tu alma:

  1. Dedica toda tu fuerza y atención a identificar cual es tu sueño. No debes preguntar a nadie, no debes dejarte influenciar por ninguna circunstancia, tómalo si quieres como un juego. Solo déjate llevar e imagina.
  2. Dedica tu atención a localizar aquellos lastres y/o miedos que te impiden comenzar el camino hacia tu sueño. Has de ser sincero contigo mismo. Es un proceso en el cual deberías desnudar tu mente. Puede que incluso acabes viendo una imagen frente el espejo que no resulta agradable. Pero no por ello has de huir de la parte oscura que proyecta el espejo, todo lo contrario. Una vez que ha sido capaz de detectarlo y asumirlo, has recorrido la mitad del camino.
  3. Si consigues trabajar las dos fases previas y te encuentras con motivación para retomar tu camino, sería muy recomendable que establecieses un plan general en el que plasmes aquellos pasos y acciones que has de realizar para acercarte a aquello que tanto deseas. Próximos meses y años. Hazlo en un papel, esto puede ayudarte a marcarte tu objetivo y el camino a tomar, evitando el riesgo de perderte. Yo personalmente empleo un modelo llamado onirograma, el cual encontré en un interesante libro llamado La jornada laboral de 4 horas” de Timothy Ferris. (Puedes conseguirlo haciendo clic en el título).
  4. Las razones que te motiven a retomar el camino de tus sueños de nuevo deben ser más fuertes que cualquier posible traba que exista. Más que cualquier obstáculo o problema que encuentres en el camino. Compromiso, sacrificio y trabajo serán tus acompañantes a partir de ahora, no esperes que nadie más te acompañe o apoye. Todo lo contrario. Pero no olvides, si los demás no han sido dotados de la visión que tú llevas teniendo durante años, cómo van a creer en ello. Ya sólo se trata de ti, con tu vida y tus sueños. Nadie dice que será fácil, será muy complicado.

El sol, el astro que propicia la vida en la tierra. Si en la época de las primeras mutaciones celulares el sol hubiese cesado de dar luz y calor, tú no podrías estar leyendo este artículo. No habría vida en la tierra. Acaso se preguntaba el sol a si mismo entonces;

¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Soy lo suficiente auténtico para conseguirlo?

¡NO! Él simplemente brillaba y calentaba día tras días. Acaso se pregunta a si mismo;

¿Qué pensará la luna sobre mi? ¿Qué opinará Marte sobre lo que hago?

¡NO! Él solo brillaba y calentaba uno y otro día. Acaso se preguntaba a si mismo:

¿Soy la estrella más grande del sistema solar?

¡NO! Él solo brillaba y calentaba.

Y, milenios después aquí te encuentras tú leyendo esto. Si el sol ha sido capaz de hacer esto, si unos ingenieros han sido capaces de crear el boeing 747, ¿de verdad sigues planteándote si serás capaz de conseguirlo? ¿De verdad sigues dudando de ti mismo?.

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