CUANDO LA PASIÓN SE ACABA

CUANDO LA PASIÓN SE ACABA

CUANDO LA PASIÓN SE ACABA. 



PORQUE Y QUÉ HACER.

A todos nos ha pasado. Sonrisa tonta que se nos queda al pensar en la otra persona. Ideas infinitas para sorprenderla. ¿Quién no ha hecho alguna que otra locura por amor? No hay distancias cuando las ganas superan esos pequeños kilómetros de más, no corre el tiempo cuando éste se para al estar junto a ella. Levantarnos antes para preparar un desayuno con esmero, todo por y para esa persona, aunque la mayoría de las veces se dejase más de la mitad sin probar…

Y pasado un tiempo, casi sin darte cuenta, no la ves con los mismos ojos, no le hablas de la misma forma. Todo lo que un día te fascinó, ha desaparecido, y en su lugar, surge el rechazo, la insatisfacción ¿Cómo puede producirse tal cambio? Puedes llamarlo desenamorarse si lo deseas y, sí, es normal. Es algo natural del ser humano.

¿POR QUÉ OCURRE ESTO?

Cuando conoces a una persona de la que te enamoras, además de apreciar con pasión todos los aspectos que te enamoran, sueles también proyectar en ella o en él toda la fuerza y pasión que albergas en tu interior, intensificando de modo exponencial sus aspectos positivos. Incluso llegan a encantarte aquellos que objetivamente no van contigo del todo. El grado de subjetividad se dispara hasta alcanzar niveles inimaginables, lo cual te conduce a una sensación imposible de comparar con nada en el mundo. Es maravilloso por supuesto, una sensación indescriptible. Todos los que la hemos vivido nos sentiremos eternamente agradecidos por haberlo experimentado, independientemente de como acabase la historia.

El problema entonces sucede cuando:

La sensación de embriaguez por enamoramiento te acaba cegando. Elevas a la enésima potencia cualquier aspecto que te encante de la otra persona e ignoras todo aquello que para nada va contigo. Está a la orden del día empezar una relación con un venda de ilusiones que no nos permiten ver más allá de lo que deseamos. Incluso ignoras aquellos aspectos tan opuestos a tu esencia como persona, que podrían llegar perderte en el proceso de valorarla y amarla. Las consecuencias no tardarán en presentarse.

De repente, llega un día en el que te das cuenta que la otra persona es eso, otra persona, independiente a ti. No es igual que tú y ni mucho menos es como tú querías que fuese. Puede que llegues a sentirte engañado. Durante un tiempo has creído que era de una forma de ser, exactamente como la percibías. Pero en la actualidad resulta que es diferente, por tanto, las primeras ideas que inundan la mente suelen parecerse a:

Ha cambiado… ahora que se ha acomodado y me muestra su verdadera cara ….

Pero que percibieras a tu pareja de un modo en el inicio de la relación, no significa que tu percepción fuese acertada. Discusiones, reproches y malas expresiones comienzan a formar parte del día a día. Llegas a creer que es algo usual, todas las parejas pasan por esa etapa pasado cierto tiempo. Ya lleváis meses o años juntos, la confianza suele conducir a estas situaciones piensas, y otras tantas expresiones que hemos escuchado pueden llegar a justificar la situación. Pero nada más allá de la realidad, se trata de algo más simple pero duro de asimilar:

LA PERSONA QUE TENEMOS ENFRENTE NO NOS GUSTA TANTO COMO LA QUE CONOCIMOS Y, LLEGADO EL MOMENTO DE DARNOS CUENTA, DESEAMOS ESTAR CON LA QUE UNA VEZ CONOCIMOS.

¿QUÉ HACER ENTONCES?

Te diré lo que NO hacer. No debes dejarte llevar por lo que a continuación se convertiría en tu rutina de pareja: rivalizar. Rivalizar e intentar convencer de cuales de las costumbres es la correcta. Rivalizar por hacerle ver qué tipo de estilo de vida es el mejor… En definitiva, competir.

Cuando realmente compites de ese modo, en tu foro interno estás queriendo volver a convertir a esa persona en la que fue en tu mente cuando estabas enamorado. La que creías que era, no la que realmente era. Deseas poder albergar de nuevo las mismas sensaciones que tenías cuando la veías, besabas y tocabas al inicio de la relación. Puede que incluso, en un último intento desesperado intentes buscar la razón por la que esto ya no ocurre, aunque generalmente acabes volcando la culpa en él o ella.

El siguiente capítulo de la historia te resultará bastante familiar, pasar de pareja de enamorados a pareja en crisis en el transcurso de varios meses o años. Poco después, pasar de pareja en crisis a desenamorados. Finalmente, pasar de desenamorados a enemigos, más todo lo que ello conlleva; divorcios, conflictos familiares, abogados, disputas por custodias…

Ya lo dicen, del amor al odio hay solo un paso. Cómo no sentir a la otra persona como un enemigo cuando dedica gran parte de su tiempo a mostrarte que tus formas, costumbres, gustos… tú en definitiva no eres válido o válida. Cómo no sentirlo cuando emplea gran parte de su energía a mostrarte cuanto le disgustas. Resulta violento y duro leer estas palabras, pero es la realidad.

¿TIENE REALMENTE SOLUCIÓN?

Claro que la tiene. Seguramente te habrá rodeado un halo de felicidad y esperanza al leer que sí tiene solución, aunque en este caso la solución está más bien enfocada a la posibilidad de evitar un desgaste tan dañino para ambos, no a desenamorarse. Desenamorarse no tiene prevención, vacuna o cura. No obstante, sí puede ser llevado con coherencia, madurez, aceptación y amor, sobre todo con amor aunque suene contradictorio.

Desenamorarse con amor es dejar ir a esa persona, sin maltrato ni desgaste extra. Es aceptar la realidad y dar las gracias por todo lo vivido y compartido hasta el momento. Es afrontar la situación entre ambos antes de haber puesto a la otra persona hasta el borde de la extenuación.

1. MIENTRAS ESTÁS ENAMORADO

Durante la fase en la que la pasión y el amor desborda cualquier posibilidad de ser objetivo y cauto, por supuesto, lo que has de hacer en primer lugar es disfrutarlo al doscientos por cien. Además, te recomendaría dedicar cierto tiempo de tu intimidad a analizarte, también a la otra persona y al conjunto que ahora formáis desde una perspectiva objetiva, neutral.

En definitiva, abstraerte de tus sentimientos de vez en cuando para poder ver la situación de un modo algo más realista. El objetivo no es restar pasión, simplemente pretendemos poder mantenernos en nuestro centro, mantener los pies sobre la tierra. Nos permitirá ser coherentes y maduros cuando llegue el momento en el que la pasión se disipe y conozcamos realmente a la persona que tenemos enfrente, sin ese aura de amor que adormece nuestros sentidos. De este modo no resultará un shock, más bien una progresión natural de la relación. Y lo que es mejor, haber podido disfrutar desde el inicio de la etapa de estar enamorado hasta el final.

2.CUANDO SE DISIPA LA PASIÓN. CUANDO ESTÁS DESENAMORADO

Cuando llegue esa situación, si quieres afrontar la situación de un modo maduro, positivo y constructivo, será importante que te plantees entender, comprender y aceptar lo sucedido.

1º Entender. Entender que la otra persona es literalmente eso, otra persona. Con costumbres, gustos, decisiones y sueños distintos a los tuyos en la mayoría de los casos.

2º Comprender. Comprender todos aquellos aspectos en los que difiere de ti y que tanto te disgustan. Comprenderlos porque tú mismo posees los tuyos y, sabes que todos tienen derecho a ser quienes son, por mucho que no te gusten o por mucho que creas que cambiarlos sean positivos para ella o él. Al fin y al cabo, sus cambios, su progresión y su mejora no la determinará tu consejo o deseo, sino su propio caminar, su propia experiencia tras sus diversas toma de decisiones, sus aciertos y errores, pero no los tuyos. Todos tienen derecho a elegir ser quienes son aunque a ti no te guste. Por eso lo comprenderás.

Los dos primeros serán necesarios y obligatorios, entender y comprender. Ello te ayudará a ser comprensivo, humano y sobre todo justo con la pareja y con cualquier persona del contexto que te rodea, e incluso con personas que incluso no sepas que existen.

La tercera y siguiente acción, aceptar, dependerá de ti. Se trata de otro proceso. Significa analizar y decidir lo que consentirás en tu vida y lo qué no. Deberás sincerarte contigo, sin excusas, sin postergar. No más excusas, no más teorías o suposiciones. Es hora de decidir si esa persona encaja en tu vida, en tu día a día, en tu círculo o no. Es tu decisión, es tu honesta y pura prueba de lealtad hacia ti mismo. Es el momento entonces de comprometerte con tu vida, ese pequeño paréntesis en la eternidad que resulta tu paso por el planeta. Es momento entonces de decidir si además de entender y comprender todo aquello que ya no te gusta de la pareja, es aceptado o no en tu vida.

Y has de ser honesto, has de ser responsable porque no sólo se tratará de tu vida, sino también de lo que será la vida de la otra persona, aquella con la que has desnudado tu corazón, cuerpo, mente y alma. Qué miserable seríamos si no tratásemos a esa persona con tanto o más respeto a la hora de finalizar la relación como lo hacíamos en los inicios cuando todo era pasión.

Si finalmente decides aceptar a tu pareja a pesar de todo, maravilloso, disfrútalo. Si finalmente decides no aceptar, deberás entonces aceptar de aquí en adelante el hecho de que crecerás aparte de esta y otras personas en tu vida con las que has tenido relaciones y sentimientos muy significativos, personas que te han marcado. Y entonces, deberás aprender a distinguir ese punto en el que alguien ya no puede ser relevante en tu vida.

Si consideras el contenido del artículo interesante y útil, no dudes en compartirlo. A veces, una simple palabra, una simple frase o artículo puede solucionar o cambiar más de lo que imaginamos la situación de una persona.


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Comentarios (5)

Increíble el articulo, me a echo abrir los ojos , muy grande Berna

Respuesta a Victor

Gracias Victor. A veces, aquello que tenemos delante de nosotros, aquellos que sabemos, resulta difícil de ver y sobre todo, aceptar. Te animo a que leas otros artículos relacionados con este artículo. Un abrazo grande!!

Genial ! Ayuda mucho a comprender y a aprender …

Un placer poder reinterpretar tus palabras y agradecida por tu confianza. Activar las ganas de mejorar y crecer personalmente no es tarea fácil. Estoy segura que tu granito de arena acabará moviendo montañas. Yo, ya estoy en marcha.

Grande. Sin duda, pequeños detalles y consejos que pueden ayudarnos a ser mejores personas. ¡Gracias!

Especial agradecimiento a Elisabet, la cual sugirió y reescribió la introducción de este artículo. Muchas gracias.