CÓMO PREOCUPARSE CON INTELIGENCIA

CÓMO PREOCUPARSE CON INTELIGENCIA

“NO VALE LA PENA PREOCUPARSE” NO FUNCIONA

Preocuparse una y otra vez por lo mismo, ¿te suena? ¿Te pasas gran parte de la vida con dudas y preocupaciones? ¿A veces te encuentras en un bucle infinito dándole vueltas a lo mismo?

No te voy a decir la (casi siempre) absurda típica frase: “No te preocupes” o “No vale la pena preocuparse”. Generalmente nadie que escucha esa frase puede dejar de preocuparse de inmediato por muy buena intención que tenga quién lo ha dicho.

Lo que sí te digo para tu consuelo es que no es una enfermedad ni es algo que sufras únicamente tú. ¿Quién no se preocupa? La corrupción política, la situación laboral y económica, los atentados, el ajustado horario y la multitud de tareas por hacer sin tiempo, lo que pensará nuestro vecino de nosotros…

Nos preocupamos por los sucesos del pasado que ya han pasado de largo y que son imposibles de cambiar. Y también le dedicamos muchas horas a pensar en lo que nos deparará el futuro aunque luego no suceda ni una cuarta parte de lo que suponíamos.

En definitiva, le echamos tanta cuenta a nuestro cerebro y sus ocurrencias que hasta nos preocupa estar preocupados.

Es un desgaste de energía bestial. Pero ¿qué hacemos? ¿Me debo preocupar por buscar una solución a la preocupación? ¿Hay alguna manera de preocuparse con inteligencia?

Quizás lo que viene a continuación te ayude.

 

PREOCUPARSE VA CONTIGO

Somos seres humanos y, como tales, no podemos evitar tener emociones. La preocupación es una más de esas emociones y es algo que no podemos evitar. Forma parte de lo que somos.

Toda emoción tiene su utilidad. Es una herencia biológica que tenemos gracias a nuestros antepasados. En concreto la preocupación es la herramienta natural para anticipar los eventos, generalmente para prevenir ciertas situaciones negativas.

Si alguno de nuestros antepasados vivía una situación de hambruna por una sequía, lo más normal es que intentara prevenir esa situación para la vez siguiente y se PRE-OCUPARA de tener víveres para el futuro anticipando el movimiento para asegurar su supervivencia.

Visto así no es tan malo ¿verdad? Quizás tú harías lo mismo. ¿Te imaginas ir por la vida sin preocuparse de nada y sin prevenir absolutamente nada? Seguramente esa poca prevención te hubiera llevado a más de un susto. ¿O acaso querrías dejar un cuchillo a baja altura sabiendo que en pocas horas habrá un cumpleaños con niños ahí mismo?

Resumiendo: La preocupación en sí es una herramienta y tiene su utilidad. Actúa como aviso instintivo para alertarnos y así poder tomar una acción preventiva. El verdadero problema es cuando la herramienta te domina en lugar de tú dominar la herramienta.

Ahora que has visto su utilidad quizás no te agobie tanto la idea de poder sentir esta emoción. Pero claro, saber eso no alivia el malestar. ¿Cómo podemos hacer para llevarnos mejor con ella?

 

OCUPARSE DE PREOCUPARSE

Sabiendo todo esto sobre la preocupación y su necesidad, ¿qué podemos hacer para que no se nos vaya de las manos? ¿Qué podemos hacer para no estar todo el día con esa sensación tan frustrante?

La respuesta es sencilla: OCUPARSE DE LA PREOCUPACIÓN.

Exacto. Tú decides si quieres encargarte de esta tarea o seguir estando gobernado por tus preocupaciones. Es cuestión de tomar las riendas.

Cuando uno se para a ver qué pasa con sus cavilaciones es cuando puede gestionar de algún modo todo ese recalentamiento que se provoca en la cabeza. Para ello hay varias técnicas. Desde Youmprove proponemos un ejercicio muy bueno que detallaremos paso a paso.

Vamos a ello.

 

HAZ UNA LISTA DE PREOCUPACIONES

Antes de darle 100 vueltas más a cada asunto que va surgiendo en la mente, prueba a hacer una lista de todos ellos. Para esto no vale hacer trampas. Si te engañas a ti mismo, tienes pocas posibilidades de mejorar y vivir más feliz. Lo que te preocupa es lo que te preocupa, sin más. A cada uno le preocupan sus cosas. Nada de avergonzarse de las preocupaciones. Esto es sólo para ti. No tiene por qué verlo nadie. Escribe todo aquello que ocupa un espacio en tu mente y te preocupe. Desde lo más particular a lo más general.

Escribe una frase para cada cosa que te preocupe: “Me preocupa no encontrar trabajo”, “Me preocupa el gobierno de mi país”, “Me preocupa que muera tanta gente”, “Me preocupa lo que piensa X persona de mí”, “Me preocupa que mi pareja esté preocupada por…”, “Me preocupa…”

 

CLASIFICA LAS PREOCUPACIONES

De acuerdo, ya tienes tu lista. Espero que no te lo hayas tomado a la ligera y que hayas pensado con tiempo. No pasa nada si se te ha olvidado algo. La lista es abierta ya que no siempre te vas a preocupar por las mismas cosas.

El siguiente paso es clasificar en dos grandes grupos:

A) Los asuntos en los que, por mucho que quieras, no puedes intervenir. Todo aquello que no depende directamente de ti y no puedes hacer nada por cambiarlo de manera directa. Seguramente no esté en tu mano que no suceda por mucho esfuerzo que hagas. Ejemplo: “Me preocupa que suban los impuestos”, “Me preocupa que llueva el fin de semana”,…

B) Los asuntos en los que puedes realizar un cambio. Todo aquello en lo que puedes invertir tu energía para provocar un cambio ya sea a través de la dedicación, el esfuerzo, el cambio de actitud…. De alguna manera puedes influir en que la situación no continúe exactamente igual que hasta el momento en el que surgió la preocupación. Ejemplo: “Me preocupa pesar más de lo saludable”, “Me preocupa mi situación laboral”…

 

NO TIENES SUPERPODERES

Cogemos la lista de la clasificación A. Con las preocupaciones de esta clasificación tenemos dos opciones. La primera es seguir preocupándonos constantemente y vivir con una peor calidad de vida. La segunda es aceptar que no podemos hacer nada por cambiar estos sucesos porque por mucho que nos frustre, no somos todopoderosos. ¿Te imaginas a todo el mundo jugando a ser dios? La buena noticia es que tenemos la suerte de poder cambiar la actitud y la forma de tomarnos estos hechos.

Ejemplo: Todas las mañanas entras a trabajar a las nueve teniendo que sufrir unos desesperantes 60 minutos en infinitos atascos. Es normal que te preocupe esta situación y que pienses que estás perdiendo tu vida entre humos y coches. Pero ¿puedes hacer desaparecer el resto de coches? ¿Puedes comprar un coche volador? ¿Puedes hacer que desaparezca el maldito atasco?

No puedes evitar que esto suceda, esta situación no depende únicamente de ti. El único cambio que está en tu mano es decidir cómo afrontarlo, y para hacerlo de una manera menos frustrante quizás aceptar que esa situación existe y que no puedes hacer nada puede ser el primer paso. A partir de ahí puedes decidir opciones más beneficiosas que preocuparte. Desde levantarte más temprano para ir al trabajo antes de que se forme el atasco y llegar en la mitad de tiempo con lo que puedes aprovechar ese tiempo para algo personal, hasta buscarte un programa de radio/música/podcasts que te encante y disfrutes en esa hora de atascos ya que de otra manera no tendrías oportunidad de escucharlo. Eso ya lo decides tú.

 

PERO TIENES MUCHO PODER

Una vez aceptado que hay cosas que no podemos cambiar, y que nuestro esfuerzo está en cómo gestionamos nuestra actitud, nos ocuparemos ahora de la Clasificación B.

Si hay algo que te preocupa y puedes cambiarlo, quejarte es seguramente la peor opción que puedas tomar. Te frustras, pierdes energía, pierdes salud, le quitas a las personas de alrededor las ganas de estar contigo, te llevas una sensación de malestar aún peor que la preocupación misma y además no has resuelto nada.

Haz una lista de las opciones que tienes, desde la más loca hasta la más lógica pasando por pedir consejo, leer, informarte… Aquí es más importante tomar la responsabilidad de tus asuntos que resolver el problema inmediatamente.

Cuando ya tengas todas las posibles soluciones, descarta y quédate con las 2 o 3 que te parezcan más resolutivas. No quiere decir que sea la mejor solución de la historia para ese problema, ni que te asegure resolverlo de una manera efectiva. Nadie puede determinar a ciencia cierta los resultados que se obtendrán. Pero el simple hecho de ocuparte te traerá muchos beneficios que en el momento no eres capaz de ver: autoestima, determinación, autoconocimiento, creatividad… Se trata de que te hagas responsable directo de realizar cambios en tu vida pasando a la acción.

Actuar a veces nos da miedo. Pregúntate qué es lo peor que podría pasar si no actúas y qué es lo peor que podría pasar si tomas tal u cual decisión. Solo con actuar ya has ganado muchísimo más que quedándote dónde estabas. Si la acción es no hacer nada, que sea porque has decidido eso después de hacer este ejercicio, con lo cual eso ya es hacer.

 

CONCLUSIÓN

La preocupación es una emoción y tiene una gran utilidad.

Tienes un poder increíble para modificar muchas de las situaciones que vives y también tienes un gran poder para modificar la actitud y afrontar todas las cosas que no puedes cambiar. Simplemente hay que buscar las herramientas que mejor te vengan.

Toma las riendas y ACTÚA o te quedarás siempre inmerso en un ciclo de pensamientos preocupantes, quejándote de la vida y disfrutando solo de un pequeño porcentaje de todo lo que eres capaz de disfrutar.

Es normal preocuparse, y es normal tener miedo de actuar para resolver la preocupación, pero ¿y qué? Al fin y al cabo, la única manera de aprender de verdad y crecer es haciendo que las cosas sucedan.


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Comentarios (1)

Leer este artículo me ha hecho verme reflejada en tus palabras. Cuanto tiempo perdemos preocupándonos por cosas que puede que ni pasen… parece obvio cuando lo lees pero esto requiere ejercicio y toma de decisiones. Un placer leer tus palabras. Enhorabuena y gracias.

Respuesta a Gloria

Muchas gracias Gloria por tu comentario. Nuestro mayor regalo es saber que te ha aportado algo. Efectivamente si de verdad se quiere solucionar algo hay que dedicarle energía y decisión de afrontarlo, pero no siempre se sabe cómo hacerlo aunque se tome la determinación de resolverlo, por eso proponemos este ejercicio que esperamos que sirva para quién quiera empezar a tomar las riendas de su vida. Un saludo ?