APRENDER A FLUIR Y NO FORZAR LAS SITUACIONES

APRENDER A FLUIR Y NO FORZAR LAS SITUACIONES

APRENDER A FLUIR ¿PARA QUÉ?


Muchas veces nos cuesta aprender a fluir incluso cuando parece que reunimos todos los factores para sentirnos en plenitud. Puede que pases por algún momento en la vida en el que las circunstancias, en teoría, parecen idóneas para sentirte al cien por cien. Cumples el perfil ideal o al menos eso crees, pero aun así, no consigues sentirte como esperabas…

¿Qué hacer entonces?

Podríamos estar horas analizando las razones y buscando fórmulas matemáticas que aporten la solución, pero estaríamos sencillamente dando vueltas a un círculo que únicamente tiene una salida simple, sencilla y directa: FLUIR. DÉJALO IR.

 

¿QUÉ ES FLUIR?

Fluir, un verbo cuyo significado aparentemente todos conocemos. Según el diccionario de la R.A.E: brotar con facilidad de la mente o de la boca. No obstante, aunque parece obvio, no todos somos capaces de aplicarlo en nuestro día a día.

Puede ocurrir que en el ámbito laboral reúnas todas las condiciones propicias para sentir que posees un magnífico puesto de trabajo, un generoso salario, un horario compatible con tu vida o la de tu familia, compañeros agradables… o tal vez conseguiste el trabajo por el que tanto tiempo luchaste mediante jornadas interminables de esfuerzo.

Un caso ejemplar es cuando alguien dedica semana tras semana o incluso año tras año de estudios para poder aprobar esa tan ansiada oposición y termina por conseguirlo. Todo es perfecto en teoría,¿qué más podría querer, tal vez esté siendo inconformista si tengo en cuenta la situación actual?” Todo lo que deseabas con tanta fuerza años atrás por fin es tuyo, pero aun así algo no acaba de encajar.

Tal vez lo has experimentado en alguna relación sentimental. Has compartido o compartes un periodo de vida con la pareja. Reúne todos aquellos atributos que siempre has esperado, todas aquellas características que encajan contigo y lo que buscabas en una pareja. Pero sin embargo, algo no acaba de encajar.

Puede que intentes acallar o convencer la voz interior en tu cabeza: “no estoy en lo cierto, no valoro lo que tengo…” Vuelves a buscar fórmulas y preguntas diversas para poder convencerte de que todo marcha bien pero eso no sucede, o al menos no por más de un tiempo limitado. Vuelves a compararte con amigos, familiares y conocidos, o incluso puede que compares a tu actual pareja con ex-parejas para autoconvencerte pero la voz interior, tu intuición, vuelve a aparecer.

 

COMPARARSE ES INÚTIL

Siguen circulando preguntas y fórmulas en la mente en busca de la solución. Sigues dando vueltas al círculo como un perro que da vueltas sobre sí mismo en busca del enemigo que le persigue, que finalmente resulta ser su propia cola “¿Soy muy exigente? ¿no valoro las cosas?”

Como estas fórmulas y preguntas planteadas no consiguen aportar la solución comienzas a compararte con el resto. Normalmente con aquellos que aparentemente poseen menos fortuna que tú. Seguramente surta efecto, consigas tranquilizarte y convencerte de la suerte que tienes en tu situación actual, aunque no por mucho tiempo.

Intentas no escucharte, intentas obviar lo que la intuición te muestra. Puedes intentar convencerte durante años si lo deseas o posponer la confrontación del problema si aún no es el momento. Pero en definitiva la voz interior (TÚ) siempre estará a la espera.

Si por el contrario has llegado al límite, no toleras más vueltas y vueltas al mismo círculo como el perro lo hace tras su cola. Si de verdad te sientes preparado para afrontar la realidad. Si a pesar de decenas de fórmulas empleadas no acabas de sentirte pleno con ello, quizás te venga bien plantearte cómo aprender a fluir: SI HAS DE FORZARLO, DÉJALO IR. ES MOMENTO DE FLUIR.

RAZONES QUE EVITAN APRENDER A FLUIR

Aunque parezca complejo, bien porque creas que hay razones inaccesibles o sentimientos imposibles que se encuentran detrás de esta situación, no es así. Todo podría resumirse en varias simples razones:

1- Lo que deseabas en el pasado puede no ser lo que necesites en el presente. No eres la misma persona que hace años, meses, semanas o incluso días atrás. Por tanto, tus gustos, deseos, sueños y personalidad tampoco lo son.

2- No mires el pasado con ojos del presente. No observar e interpretar hechos del pasado con tu actual forma de pensar puede llevar a conclusiones objetivas y acertadas.

3- No siempre lo que deseas con más fuerza es lo mejor para ti. De hecho, a veces, lo que más deseas en tu vida puede ser lo que más daño te haga. El deseo con apego es la mayor barrera para fluir bien.

Cuando te niegas a dejar fluir ese aspecto de tu vida que te tiene entre rejas: pareja, trabajo, amistad, etc. En el fondo temes dejar ir también parte de tu propio ser, y a su vez, dar la bienvenida a la incertidumbre de una nueva vida con nuevos retos ante lo que no sabes si estás preparado.

En definitiva, miedo a enfrentarte a otra versión de ti no explorada hasta el momento. Tú con tus miedos e inseguridades, el reflejo de tu yo temeroso, de tu yo inseguro, de tu yo vulnerable.

LO SÉ, PERO AÚN ASÍ SIGO SIN PODER DEJARLO IR, SIGO SIN APRENDER A FLUIR ¿POR QUÉ?

La voz interior que te susurra con frecuencia que algo no funciona puede pesar mucho. Es como vivir constantemente cargando una mochila llena de ladrillos pesados que no te impiden en ningún momento caminar, no obstante, sin darte cuenta derrochas energía en cada paso. Poco a poco derrochas energía innecesariamente.

En un inicio parece no ser importante ya que posees energía e ilusión para poder cargar con ello. Poco después la carga se hace notable como al caminar durante horas un tramo de camino con cierta pendiente. Algo de lluvia que cae sobre ti y moja el asfalto. Más humedad sofocante que te hace sudar sin cesar. Todo ello, lenta y sutilmente, te conduce hacia el ineludible agotamiento.

Llegas a creer que el peso que acarreas es normal, que es algo usual. La mayoría de las personas lo llevan. No eres capaz de apreciar como la carga te lastra y retrasa el paso. Simplemente sientes un ligero dolor de espalda, pero no lo determinas como peso en exceso y lesivo para tu alma, pero los días, semanas, meses y años pasan. El peso te daña poco a poco, casi de modo inapreciable pero de manera irreverisble.

Piensa, ¿cuál es el peso de un vaso de cristal? Tal vez 200 gramos ó 300 gramos. ¿Podrías sostenerlo sobre la palma de la mano con el brazo en horizontal durante un minuto? Seguramente no sea problema alguno. Si lo sostienes durante una hora tal vez te dolerá el brazo. Si lo sostienes un día entero se entumecerá y paralizará. ¿Y si lo mantienes durante dos, tres o cinco años? Probablemente tengas una grave lesión y consecuencias de por vida.

Imagina entonces si hicieras lo mismo durante años o incluso durante toda tu vida con aquel aspecto de tu vida que no fluye. ¿De verdad crees que el daño en tu interior no resultaría tan grave como el que causaría sostener el vaso?

Lo que nos impide aprender fluir es que no vemos el daño que puede provocar el no hacerlo y por eso no nos preocupamos por iniciar un cambio.

 

CÓMO CONSEGUIR DEJARLO IR

Evidentemente esto no resulta fácil. Requiere tiempo: meses o en determinadas ocasiones, años. Años de dudas, noches sin dormir, tomar un camino y retroceder acto seguido, etcétera.

No obstante, todo es posible, solo has de concentrar toda tu fuerza, motivación y ánimo en cumplir las siguientes premisas:

  • Reconoce los tres elementos que paralizan tu vida, y te alejan siempre de la felicidad:
  1. Miedo a hacer daño a alguien, a equivocarte o no dar la talla, a tomar una decisión equivocada, a seguir un camino distinto al que marca la sociedad.
  2. Vergüenza.
  3. Remordimiento.
  • Aplica la regla de los tres segundos (explicada en otro post anterior). Tu intuición te aportará en solo tres segundos la respuesta.
  • Comprométete con tu vida. Somos solo un paréntesis en la eternidad. Hemos tenido la suerte de poder vivir durante un pestañeo en la eternidad del universo. Se nos ha entregado una vida llena de belleza, oportunidades y miles de caminos por recorrer ¿Cómo vas a privarte de lo que el corazón te dicta por culpa del miedo, vergüenza o remordimiento?

Cuando consigues superar las tres principales barreras mentales que te paralizan, podrás acceder al siguiente peldaño de la escalera. Conseguirás acceder a tu nuevo YO, tu nueva y auténtica vida en la que no aparecerá la voz interior recordándote que algo no encaja. Tu mejor versión, alguien quien jamás podrías haber imaginado que existe dentro de ti y que sabe los beneficios de aprender a fluir.

Si quieres compartir alguna experiencia o una idea, no dudes en comentar el artículo.

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Comentarios (1)

Buenos días. Mi experiencia relacionada con este articulo viene desde mi niñez. Reinando en mí, la verguenza y el miedo de no estar a la altura de los demás. Ello me ha hecho NO FLUIR, perdiéndome una infinidad de cosas por hacer, decir, y disfrutar. Estando siempre pendiente de este problema, parece que hoy en día se va solucionando, porque sé, que me siento aun peor no haciendo nada, que enfrentándome a esos ladrillos de dicha mochila. Un Saludo

Respuesta a Carlos C.

Muy buenas Carlos, en primer lugar muchísimas gracias. Nos pareces muy valiente al compartir tu experiencia y como no al enfrentarte a ello. Tod@s cargamos con peso innecesario en la mochila, el tema es ser conciente de ello e ir vaciando por un lado poco a poco y no ir recargando por otro. Nos alegramos mucho de que hayas comenzado a explorarte y ojalá Youmprove te sirva como herramienta para hacerlo de una manera más sólida. Puedes suscribirte para tener acceso a nuestras novedades. Un saludo Carlos ?